Para los conductores noveles, las tareas de mantenimiento del vehículo, como revisar la presión de los neumáticos, pueden resultar abrumadoras. Pero con un sencillo método paso a paso, cualquiera puede dominar esta habilidad esencial en un abrir y cerrar de ojos. No se necesitan herramientas avanzadas ni conocimientos de mecánica, solo un poco de paciencia y los materiales adecuados.
Primero, reúne tus herramientas. Necesitarás un medidor de presión de neumáticos (funciona con uno digital o analógico, pero el digital es más fácil para principiantes) y una libreta pequeña para anotar las lecturas. Después, busca la presión de neumáticos recomendada para tu vehículo. Este número crucial no está en el neumático en sí; se encuentra en una pegatina dentro del marco de la puerta del conductor, en el manual del propietario o, a veces, en la guantera. Anota este número para que puedas consultarlo fácilmente.
Espere a que las llantas se enfríen. "Llantas frías" significa que su auto no se ha conducido durante al menos tres horas o no más de una milla a baja velocidad. Conducir calienta el aire dentro de las llantas, lo que hace que las lecturas de presión sean más altas de lo que son. Una vez que las llantas estén frías, retire la tapa de la válvula de una llanta y guárdela en un lugar seguro (como su bolsillo) para no perderla.
Presione firmemente el manómetro sobre el vástago de la válvula; debería oír un pequeño silbido de aire, pero no una fuga continua. Manténgalo presionado unos segundos hasta que el manómetro muestre una lectura. Compare esta cifra con la presión recomendada para su vehículo. Si es demasiado baja, añada aire en una gasolinera o con un compresor de aire portátil. Añada poco a poco y vuelva a comprobar; un inflado excesivo es más difícil de corregir que uno insuficiente. Si es demasiado alta, presione el pequeño pasador en el centro del vástago de la válvula con el manómetro para liberar el aire y vuelva a comprobar.
Repite este proceso con las cuatro llantas, incluyendo la de repuesto (¡sí, incluso la de repuesto!). Coloca bien las tapas de las válvulas para evitar la entrada de suciedad y humedad. Finalmente, anota la fecha y las lecturas en tu cuaderno; esto te ayudará a controlar los cambios a lo largo del tiempo. Con práctica, este proceso te llevará menos de cinco minutos y tendrás la tranquilidad de saber que tus llantas están seguras.
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