Mantenimiento del sistema de frenos de la bicicleta: mantenga sus frenos fuertes y confiables
Los frenos de tu bicicleta son tu elemento de seguridad más importante: sin frenos potentes y con buena respuesta, no podrás frenar rápidamente para evitar obstáculos o accidentes. Tanto si tu bicicleta tiene frenos de llanta (que presionan las pastillas contra las llantas) como frenos de disco (que utilizan pinzas y discos), el mantenimiento regular es fundamental para que funcionen correctamente. Aquí te explicamos cómo mantener ambos tipos de sistemas de frenos.
Primero, mantén los frenos de llanta. Los frenos de llanta son comunes en bicicletas de carretera y de montaña de nivel básico. Para mantenerlos en buen estado:
Limpie las pastillas y las llantas de freno. Con el tiempo, las pastillas acumulan suciedad, polvo y aceite (de las manos o de la carretera), lo que reduce la potencia de frenado. Retire las ruedas y limpie las pastillas con un trapo empapado en alcohol isopropílico (frotándolas suavemente para eliminar los residuos). Limpie también las llantas; el aceite o la suciedad en ellas pueden hacer que los frenos patinen.
- Revise el desgaste de las pastillas. Las pastillas de freno tienen un indicador de desgaste (una pequeña ranura o línea en la superficie). Si la pastilla está desgastada hasta el indicador (o si se ve metal), reemplácelas inmediatamente. Las pastillas desgastadas pueden dañar las llantas.
Ajuste la tensión del cable de freno. Si la palanca de freno está floja (tiene que apretarla con fuerza para frenar), ajuste la tensión del cable. La mayoría de los frenos de llanta tienen un ajustador de barril (una pequeña perilla cerca de la palanca o la pinza de freno). Gire el ajustador en sentido horario para aumentar la tensión (frenando más) o en sentido antihorario para disminuirla (si los frenos rozan la llanta). Si el ajustador no lo soluciona, afloje el perno de la abrazadera del cable en la pinza de freno, apriete el cable y vuelva a apretar el perno.
Alinee las pastillas de freno. Si rozan la llanta cuando no frena, alinéelas. Afloje el tornillo que sujeta la pastilla, ajústela paralela a la llanta (sin tocarla) y vuelva a apretar el tornillo. Asegúrese de que la pastilla toque la llanta uniformemente (no solo la parte superior o inferior).
A continuación, realice el mantenimiento de los frenos de disco. Los frenos de disco son comunes en bicicletas de montaña y de carretera de alta gama; funcionan mejor en condiciones de humedad o barro que los frenos de llanta. Para su mantenimiento:
Limpie los discos y las pastillas de freno. El aceite o la suciedad en los discos o las pastillas provocan chirridos o pérdida de potencia en los frenos. Retire las ruedas y use un trapo empapado en alcohol isopropílico para limpiar los discos (no los toque con las manos desnudas, ya que la grasa de la piel se transfiere al disco). Si las pastillas están contaminadas con aceite, reemplácelas (limpiarlas no suele funcionar).
- Revisa el desgaste de las pastillas. Las pastillas de freno de disco tienen una línea de desgaste: si el grosor de la pastilla es inferior a 3 mm (o si se ve el soporte metálico), cámbialas. Para comprobarlo, revisa la pinza (la pieza que sujeta el disco) o retira la pastilla si es necesario.
Purgue el líquido de frenos (para frenos de disco hidráulicos). Los frenos de disco hidráulicos utilizan líquido para aplicar presión a las pastillas. Con el tiempo, el aire entra en el líquido, lo que hace que la palanca de freno se sienta esponjosa. Purgar los frenos elimina el aire; esto es un poco más complejo que ajustar los frenos de llanta, así que si no se siente cómodo, lleve la bicicleta a un profesional. Para frenos de disco mecánicos (que utilizan cables), ajuste la tensión del cable como lo haría con los frenos de llanta.
- Revise si el rotor está deformado. Un rotor deformado provoca rozaduras o pulsaciones en los frenos al frenar. Para comprobarlo, gire la rueda; si el rotor roza contra las pastillas al girar, podría estar deformado. Una deformación leve a veces se puede corregir doblando suavemente el rotor para que recupere su forma original (use un alineador de rotores), pero una deformación grave implica reemplazar el rotor.
Pruebe los frenos después del mantenimiento. Después de limpiarlos o ajustarlos, conduzca la bicicleta lentamente y pruebe los frenos; deben sentirse firmes y detener la bicicleta rápidamente, sin chirridos ni rozaduras. Si nota algún problema (como palancas esponjosas o rozaduras), revise el funcionamiento.
Revise sus frenos cada 160 a 320 kilómetros (o con mayor frecuencia si conduce en condiciones húmedas o con barro). Unos frenos fuertes y confiables le brindan seguridad en cada viaje.












