Presión de los neumáticos de la bicicleta: cómo ajustarla para mayor seguridad y velocidad
Muchos ciclistas pasan por alto la presión de las llantas, pero es una de las maneras más fáciles de mejorar el rendimiento, la comodidad y la seguridad de tu bicicleta. Una presión insuficiente provoca paseos lentos y lentos, y aumenta el riesgo de pinchazos; una presión excesiva provoca baches y reduce la tracción. Aquí te explicamos cómo encontrar y mantener la presión perfecta.
Primero, encuentra el rango de presión recomendado para tu neumático. Todos los neumáticos de bicicleta tienen un flanco con números impresos como "35-65 psi" (libras por pulgada cuadrada) o "2,4-4,5 bar" (1 bar = 14,5 psi). Este rango se determina según el tamaño, el material y el uso previsto del neumático (por ejemplo, los neumáticos de bicicleta de carretera tienen rangos de presión más altos que los de bicicleta de montaña). Empieza en el rango medio; puedes ajustarlo hacia arriba o hacia abajo según tu peso, estilo de conducción y terreno.
Ajuste la presión según su peso. Los ciclistas más pesados necesitan mayor presión para soportar su peso y evitar que la llanta se hunda (lo que causa resistencia a la rodadura). Si pesa más de 90 kg, opte por el límite superior del rango recomendado. Los ciclistas más ligeros (menos de 70 kg) pueden usar el límite inferior para una conducción más cómoda. Por ejemplo, una llanta de carretera con un rango de 80-120 psi: un ciclista de 80 kg podría usar 100 psi, mientras que uno de 60 kg podría usar 90 psi.
Adaptarse al terreno. Bicicletas de carretera: circular sobre pavimento liso, por lo que una presión más alta (80-120 psi) reduce la resistencia a la rodadura y aumenta la velocidad. Bicicletas de montaña: circular sobre tierra, rocas o barro, por lo que una presión más baja (25-50 psi) aumenta la tracción (la llanta se adapta mejor al terreno). Bicicletas de gravel: un punto intermedio (40-70 psi): presión suficiente para alcanzar la velocidad en gravel, pero no tanta como para perder tracción en terrenos irregulares.
Revise la presión regularmente. La presión de las llantas disminuye con el tiempo (incluso si no están desinfladas); baje de 1 a 2 psi por semana. Revísela antes de cada salida con un manómetro confiable (una bomba de pie con manómetro es la mejor opción; los manómetros pequeños de mano pueden ser imprecisos). Si golpea un bache o una piedra, revise la presión después; podría tener una fuga lenta.
Evite inflar demasiado. Nunca exceda la presión máxima indicada en el flanco del neumático. Los neumáticos sobreinflados son más propensos a reventar (especialmente al pasar por baches) y tienen menos contacto con el suelo, lo que reduce la tracción. Los neumáticos desinflados también son peligrosos: pueden pinchar la cámara entre el neumático y la llanta (causando un pinchazo tipo "mordedura de serpiente") o dañar el flanco del neumático.
Tomar 30 segundos para verificar y ajustar la presión de los neumáticos antes de cada viaje hará que su bicicleta sea más rápida, más cómoda y más segura. Es una de las mejores mejoras "gratuitas" que puede darle a su bicicleta.












