Las ranuras de la banda de rodadura están diseñadas para evacuar el agua, evitar el aquaplaning y proporcionar tracción. Sin embargo, cuando se obstruyen con tierra, piedras o residuos, no pueden funcionar correctamente, lo que provoca un rendimiento deficiente y un mayor desgaste de los neumáticos.
Limpiar las ranuras de la banda de rodadura es fácil y debe hacerse con regularidad (al menos una vez al mes o después de conducir por caminos de grava o tierra). Comience usando un cepillo pequeño de cerdas duras (como un cepillo de dientes viejo o un cepillo especial para neumáticos) para aflojar los residuos. Frote suavemente a lo largo de las ranuras para retirar piedras, tierra u hojas.
Para residuos difíciles (como pequeñas piedras atascadas en las ranuras), use un destornillador de punta plana o un extractor de neumáticos. Tenga cuidado de no rayar la goma; aplique una ligera presión para extraer los residuos. Nunca use herramientas afiladas que puedan cortar la banda de rodadura o el flanco.
Después de limpiar, enjuague las llantas con agua para eliminar la suciedad suelta. Luego, inspeccione las ranuras en busca de daños: grietas, cortes o desgaste irregular. Si nota algún problema, resuélvalo de inmediato (por ejemplo, repare un pequeño pinchazo o revise la alineación).
Unas ranuras limpias en la banda de rodadura mejoran el agarre de los neumáticos, especialmente en condiciones de lluvia. Además, evitan que los residuos dañen aún más la banda de rodadura, prolongando así su vida útil. Es una tarea sencilla que marca una gran diferencia en el rendimiento y la seguridad de los neumáticos.






