El ahuecamiento de los neumáticos (huecos desgastados en forma de copa en la banda de rodadura) es un problema común que acorta la vida útil de los neumáticos. Suele ser señal de un problema subyacente, por lo que solucionar la causa es tan importante como abordar el desgaste en sí.
Primero, reconozca las señales. El desgaste ahuecado se presenta como pequeñas "copas" poco profundas en la banda de rodadura, a menudo acompañadas de un ruido sordo al conducir. Se debe a piezas de la suspensión sueltas o desgastadas (como amortiguadores, puntales o bujes del brazo de control). Cuando estas piezas fallan, el neumático rebota en lugar de mantenerse plano sobre la carretera, lo que crea el patrón de desgaste ahuecado.
Para solucionarlo, empieza por que un mecánico inspeccione la suspensión. Reemplazará las piezas desgastadas (los amortiguadores son la causa más común). Una vez reparada la suspensión, comprueba si se pueden salvar las llantas. Si el desgaste es leve, rotar las llantas puede ayudar a equilibrarlo. Pero si el desgaste es profundo o desigual, tendrás que cambiar las llantas; un desgaste severo es irreversible y reduce la tracción.
Prevenga el ahuecamiento en el futuro revisando la suspensión regularmente. Revise los amortiguadores cada 48.000 km (o según lo recomendado en el manual). Evite golpear baches o bordillos, ya que dañan las piezas de la suspensión. Al mantener la suspensión en buen estado, evitará el ahuecamiento antes de que comience.






