Si cambia entre neumáticos de temporada (como los de invierno y verano), un almacenamiento adecuado es fundamental para mantener los neumáticos sin usar en buen estado. Un almacenamiento inadecuado puede causar pudrición seca, deformación o degradación del caucho, incluso si los neumáticos son nuevos.
Primero, limpie las llantas antes de guardarlas. Retire la suciedad, la sal de la carretera y los residuos con agua y jabón suave, y luego séquelas completamente. Esto previene la corrosión y evita que los productos químicos deterioren la goma.
Guarde las llantas en un lugar fresco, seco y oscuro. La luz solar directa y el calor aceleran el envejecimiento del caucho, por lo que debe evitar garajes con ventanas grandes o áreas cerca de calefactores. La temperatura ideal de almacenamiento es de 4 a 15 °C (40 a 60 °F). Además, mantenga las llantas alejadas de fuentes de ozono como motores eléctricos o generadores, ya que el ozono daña el caucho rápidamente.
La forma de apilar o colocar los neumáticos también es importante. Si los neumáticos no tienen ruedas, apílelos horizontalmente (no más de cuatro) para evitar que se deformen. Si los neumáticos tienen ruedas, cuélguelos o colóquelos en posición vertical sobre una superficie plana; no los apile, ya que el peso puede doblar las ruedas o dañar el flanco del neumático.
Nunca guarde las llantas cerca de productos químicos como gasolina, aceite o productos de limpieza. Estas sustancias pueden deteriorar el caucho y causar daños permanentes.
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