Los caminos de grava y tierra son muy exigentes con los neumáticos: las piedras afiladas, los escombros sueltos y las superficies irregulares pueden causar cortes, pinchazos y desgaste prematuro. Pero con simples precauciones, puede minimizar los daños.
Primero, reduzca la velocidad. Conducir despacio le da más tiempo para evitar piedras grandes o baches que podrían pinchar o abollar las llantas. También reduce el impacto de los escombros en el flanco de la llanta, que es la parte más débil.
Evite conducir demasiado cerca del borde de la carretera. La grava suele acumularse allí, lo que aumenta el riesgo de que las piedras se atasquen en las ranuras de la banda de rodadura o corten la goma. Manténgase en el centro de la carretera, donde la superficie suele ser más lisa.
Después de conducir sobre grava, inspeccione sus neumáticos. Compruebe si hay piedras incrustadas en la banda de rodadura; utilice una herramienta pequeña para retirarlas, ya que pueden causar un desgaste desigual o dañar la banda de rodadura. También, busque cortes o protuberancias en el flanco. Incluso los cortes pequeños pueden crecer con el tiempo y provocar fallas en los neumáticos.
Por último, asegúrese de que los neumáticos estén bien inflados. Los neumáticos desinflados son más propensos a pincharse en superficies irregulares, ya que se flexionan más y son más vulnerables a los residuos.






