Los pequeños pinchazos de neumáticos (causados por clavos, tornillos o piedras pequeñas) son comunes, pero si no se tratan, pueden provocar pinchazos o incluso reventones. Detectarlos y repararlos a tiempo le ahorra dinero y previene mayores daños en los neumáticos.
Primero, conozca las señales de un pequeño pinchazo. Una fuga de aire lenta es la principal señal: si tiene que inflar un neumático cada pocas semanas, es probable que esté pinchado. También podría notar ligeras vibraciones al conducir o que el neumático se sienta más blando de lo habitual.
Para localizar el pinchazo, infle completamente la llanta y rocíe una mezcla de agua y jabón en la banda de rodadura y el flanco. Se formarán burbujas donde hay una fuga de aire; marque el lugar con tiza.
Si el pinchazo está en la banda de rodadura (no en el flanco) y mide menos de 6 mm de ancho, generalmente se puede reparar con un kit de parches o tapones para neumáticos. Estos kits son económicos y fáciles de usar en casa. Pero si el pinchazo está en el flanco, no intente repararlo; dañarlo es demasiado arriesgado y deberá reemplazar el neumático.
Después de reparar el pinchazo, vuelva a revisar la presión de los neumáticos y contrólela durante unos días para asegurarse de que la fuga esté sellada. Si la fuga persiste, lleve el neumático a un profesional; podría haber daños adicionales que no haya detectado.
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