El flanco del neumático es la parte más delgada y vulnerable; los daños en esta zona suelen ser irreparables y peligrosos. Saber cómo detectar daños en el flanco y cuándo reemplazar el neumático puede prevenir reventones y accidentes.
Los daños comunes en los flancos incluyen cortes, protuberancias y grietas. Los cortes suelen deberse a objetos afilados (piedras, bordillos) y pueden ser pequeños al principio, pero pueden crecer y debilitar el neumático. Las protuberancias (también llamadas "burbujas") son aún más graves: se forman cuando la estructura interna (capas) se rompe, permitiendo que el aire se filtre hacia el flanco. Una protuberancia puede reventar en cualquier momento, especialmente a altas velocidades.
Las grietas en el flanco suelen ser señal de envejecimiento o daño solar. Pueden ser finas y difíciles de ver, pero significan que el caucho se está secando y perdiendo resistencia. Incluso las grietas más pequeñas pueden provocar un reventón en condiciones adversas.
Si nota alguno de estos problemas, reemplace la llanta inmediatamente; no intente reparar los daños en el flanco. Las reparaciones (como tapones o parches) solo funcionan en la banda de rodadura, donde el caucho es más grueso. Un flanco dañado no se puede reparar de forma segura.
Para evitar daños en los flancos, evite golpear los bordillos, pasar sobre escombros afilados y estacionarse demasiado cerca de ellos. Además, proteja las llantas del sol y de productos químicos (como el aceite) que deterioran el caucho.






