Usar un tamaño de neumático incorrecto (incluso ligeramente diferente al recomendado por el fabricante) daña los neumáticos y el vehículo. Puede causar un desgaste desigual, reducir la tracción e incluso dañar la suspensión, lo que acorta la vida útil de los neumáticos.
El tamaño de las llantas lo especifica el fabricante del vehículo por una razón: está diseñado para ajustarse correctamente a la rueda, mantener la holgura adecuada y funcionar con la suspensión. Por ejemplo, usar una llanta demasiado ancha puede rozar contra el paso de rueda, dañando el flanco. Una llanta demasiado estrecha no se agarrará bien a la carretera, lo que provoca un desgaste más rápido de la banda de rodadura y un mayor riesgo de aquaplaning.
Un tamaño de neumático incorrecto también afecta la precisión del velocímetro y la presión de los neumáticos. Un neumático más grande hará que el velocímetro marque menos que su velocidad real, mientras que uno más pequeño la hará más alta. Esto puede provocar un exceso de velocidad involuntario, lo que aumenta el calor y el desgaste de los neumáticos. Además, un tamaño de neumático incorrecto puede requerir ajustes de presión diferentes; usar una presión incorrecta aumenta aún más el desgaste.
Para encontrar la medida correcta, consulta el manual del propietario o la pegatina dentro del marco de la puerta del conductor. Al comprar neumáticos nuevos, elige siempre la medida exacta recomendada. Si quieres cambiar la medida de los neumáticos (por ejemplo, para todoterreno), consulta primero con un profesional; él podrá garantizar que la nueva medida sea compatible con tu vehículo.






