La nieve, el hielo y las gélidas temperaturas del invierno someten a los neumáticos a un mayor esfuerzo, y un mantenimiento deficiente puede convertir incluso los neumáticos de invierno de mejor calidad en un riesgo para la seguridad. Para que sus neumáticos de invierno rindan al máximo, siga esta sencilla guía.
Primero, priorice la revisión de la profundidad de la banda de rodadura. Los neumáticos de invierno requieren una banda de rodadura profunda para absorber la nieve y canalizar la aguanieve. La profundidad mínima segura de la banda de rodadura para conducir en invierno es de 4,8 mm (6/32 de pulgada); si es menor, perderá tracción esencial. Una forma sencilla de comprobarlo es con el truco de la moneda: inserte una moneda en la ranura de la banda de rodadura con la cabeza de Lincoln hacia abajo. Si puede ver la parte superior de la cabeza de Lincoln, es hora de cambiar los neumáticos. Realice esta revisión mensualmente durante el invierno: la nieve y el hielo desgastan la banda de rodadura más rápido que el pavimento seco.
A continuación, controle atentamente la presión de los neumáticos. El aire frío provoca una bajada de la presión de los neumáticos: por cada 5,6 °C (10 °F) de temperatura, la presión disminuye entre 1 y 2 PSI. Los neumáticos de invierno desinflados tienen menos agarre en hielo y nieve, y se desgastan de forma desigual. Revise la presión al menos una vez al mes (con los neumáticos fríos, ya que conducir los calienta y distorsiona las lecturas) e infle los neumáticos entre 3 y 5 PSI por encima de la presión recomendada para verano; esto compensa la pérdida de presión en invierno. Utilice siempre un manómetro digital para mayor precisión; los manómetros analógicos pueden tener una diferencia de entre 2 y 3 PSI.
No olvides limpiar las ranuras de la banda de rodadura con regularidad. Después de las tormentas de nieve, la nieve compacta y el hielo suelen quedar atrapados en los huecos de la banda de rodadura, lo que reduce la tracción. Usa un cepillo pequeño de cerdas duras (o incluso un destornillador, con cuidado) para raspar los residuos; céntrate en las ranuras profundas, donde más se acumula la nieve. Esto solo toma un minuto después de cada viaje y garantiza que tus neumáticos tengan un agarre óptimo en la carretera para tu próximo viaje.
Al terminar el invierno, guarde sus neumáticos correctamente para prolongar su vida útil. Primero, límpielos bien con agua y jabón para eliminar la sal y la suciedad de la carretera (la sal puede corroer el caucho con el tiempo). Luego, séquelos completamente para evitar la formación de moho. Guárdelos en un lugar fresco y seco; evite la luz solar directa, los calefactores o las zonas húmedas, ya que aceleran el envejecimiento del caucho. Si el espacio lo permite, apile los neumáticos horizontalmente o cuélguelos (si no están montados) para evitar puntos de presión que provoquen pinchazos.
Siguiendo estos pasos, mantendrá sus neumáticos de invierno en óptimas condiciones durante 3 o 4 temporadas invernales. Recuerde: el mantenimiento de los neumáticos de invierno no solo se centra en su longevidad, sino en su seguridad y la de sus pasajeros en los momentos más peligrosos de la carretera.
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