Si guarda su vehículo durante meses (por ejemplo, un automóvil clásico en invierno), el cuidado adecuado de los neumáticos es fundamental para evitar daños permanentes. Los neumáticos pueden desarrollar puntos planos, pudrirse en seco o deformarse si se almacenan incorrectamente.
Primero, infle los neumáticos a 10-15 psi por encima de la presión recomendada. Esto evita que los puntos planos causados por el peso del vehículo presionen los neumáticos durante semanas. Simplemente no infle demasiado a la presión máxima, ya que esto puede estirar la goma.
A continuación, eleve el vehículo si es posible. El uso de soportes de gato para levantar los neumáticos del suelo elimina toda la presión, eliminando por completo los puntos planos. Si no puede elevarlo, mueva ligeramente el vehículo cada 2 o 3 semanas. Esto desplaza el peso a una parte diferente del neumático, evitando hendiduras permanentes.
Guarde el vehículo en un garaje fresco, seco y oscuro. La luz del sol y el calor aceleran el envejecimiento del caucho, así que cubra las ventanas si el garaje las tiene. Evite almacenar cerca de fuentes de ozono (como calentadores portátiles o herramientas eléctricas) y productos químicos (gasolina, aceite).
Finalmente, cubra los neumáticos con fundas transpirables. Las cubiertas de plástico atrapan la humedad, lo que provoca oxidación y putrefacción; en su lugar, elija cubiertas de algodón o lona. Estos permiten que el aire circule mientras protegen los neumáticos del polvo y la luz.






