Mantener la presión correcta de las llantas es uno de los aspectos más sencillos, pero a la vez más descuidados, del cuidado del vehículo. Muchos conductores solo piensan en la presión de las llantas cuando se enciende una luz de advertencia, pero esperar a que llegue esa alerta podría ponerlo en riesgo. Las revisiones semanales toman menos de cinco minutos y pueden evitarle reparaciones costosas o accidentes peligrosos.
Primero, necesitas la herramienta adecuada: un manómetro de neumáticos de calidad. Los manómetros digitales son económicos y fáciles de leer, perfectos para principiantes. Empieza por comprobar la presión recomendada de tu vehículo, que suele encontrarse en una pegatina dentro del marco de la puerta del conductor o en el manual del propietario. No te fíes de la presión indicada en el neumático; esa es la presión máxima, no la ideal.
A continuación, revise las llantas cuando estén frías. Conducir calienta las llantas, lo que aumenta la presión temporalmente y provoca lecturas inexactas. Retire la tapa de la válvula, presione el manómetro firmemente contra el vástago de la válvula y anote la lectura. Si es demasiado baja, infle poco a poco y vuelva a revisar. Si es demasiado alta, libere un poco de aire y vuelva a revisar.
Las revisiones semanales regulares ayudan a que sus neumáticos se desgasten uniformemente, lo que aumenta su vida útil. También mejoran el rendimiento del combustible: los neumáticos desinflados pueden reducir el consumo de gasolina hasta en un 3 %. Y lo más importante, una presión adecuada garantiza una mejor tracción, especialmente en condiciones húmedas o con hielo, lo que los mantiene seguros a usted y a sus pasajeros. Incorpórela a su rutina del domingo por la mañana y notará la diferencia en el rendimiento de su vehículo.







